Los ingleses los sirven para acompañar su taza de té (ya sea a las 5 o a cualquier otra hora) junto con mermelada, lemon curd o lo que más os guste, y se pueden tomar templados o fríos.
La receta que yo he usado es del blog de María lamarymorena de la que he variado algunas cantidades un poquito. Para mi gusto quedan un poco sosetes y las pepitas de chocolate son las que dan sabor (puse un montón jijiji). La próxima vez que los haga les añadiré un poco de azúcar y los pintaré con un poco de huevo para que queden más brillantes.
Os dejo con la receta por si os animáis a hacerlos, no se tarda nada y no hace falta tener ningún tipo de máquina, se hace todo manualmente.
Ingredientes:
- 70 gr de mantequilla fría cortada en trocitos
- 225 gr de harina de fuerza
- 2 cucharaditas de levadura
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 yogur natural
- Pepitas de chocolate (las que queráis, ya os digo que yo eché bastantes)
Preparación:
- Precalentar el horno a 220 ºC con calor arriba y abajo y cubrir la bandeja del horno con papel para hornear.
- Meter un cuenco grande unos minutos en la nevera. Cuando esté fresquito tamizamos en él la harina, la levadura y la sal. Agregamos la mantequilla y movemos con los dedos hasta que se mezcle bien y queden como migas.
- Hacer un hueco en el centro de la harina y echar el yogur. Remover con un tenedor hasta formar una masa y agregar las pepitas de chocolate.
- Enharinar una superficie y echar la masa sobre ella, amasar un poco pero no mucho. Estiramos la masa hasta que tenga unos 2 cm de grosor (con las propias manos, no hace falta usar el rodillo). Cortar la masa con un cortador circular pequeño o grande según el tamaño que os guste (estos son pequeños).
- Poner los scones formados en la bandeja del horno y hornear a 220ºC unos 12 minutos.
- Si queréis que estén un poco más dulces podéis añadir algo de azúcar a la mezcla.